Viña, un verdadero placer de tres.

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Viña, un verdadero placer de tres.

Relatos, en los zapatos de Ana.

Era un Viernes por la tarde en Santiago, mi esposo y yo quisimos ir a Viña sin muchos preparativos, siempre hemos creído que así son mejores los planes.

Le dije que invitara a su amiga Teresa, ellos siempre han coqueteado y yo lo disfruto, me da placer lo que a mi esposo le da placer.

Fuimos a un restaurante cerca de la playa, ellos pidieron cerveza como de costumbre, yo un vino Late Harvest, mi favorito, también el que más me enciende sexualmente. Entre rondas y rondas les comenté abiertamente que quería verlos tener sexo, yo de observadora, los 2 me miraron fijamente como queriendo decir: ¿Estás loca? Pero a la vez, a los dos se les notaba que querían comerse y solo de imaginarlo, hacía que comenzara a humedecerme y ellos morían por vivir la experiencia, al igual que yo.

Los miré y solo dije: los espero en el baño de mujeres.

Teresa me miró y me dijo: ¿Estás segura?
Le dije: Claro nena ¡Vamos a disfrutarlo!

Y a mi esposo lo miré y le dije: Amor, dale por donde te pida y cómo te lo pida.

En 2 minutos estábamos los 3 en el baño de mujeres, yo aseguraba la puerta, mi esposo le bajó los pantalones a Tere, también le bajó el hilo que tenía, se colocó el preservativo y la puso de espaldas a él, frente al espejo, lo cual hacía que se vieran las caras mientras la penetraba, muy suavemente… Ambos gimieron al unísono.

El hecho de solo mirar, tener la capacidad de controlarme, disfrutar de la vista, ver sus caras de placer, permitir y ser cómplice… hizo que me viniera enseguida… me temblaron las piernas durante varios segundos.

Cuando volví en mi, Tere estaba a punto de venirse, ya le corría por la pierna su propio fluido, le suplicaba a mi esposo que no parara, él me miró y me preguntó, ¿Dónde quieres que acabe?

Respondí sin pensarlo: En mi boca.

Mi respuesta hizo que Tere se viniera por completo dejando caer sus rodillas al suelo y soltando un gemido de otro planeta.

Mi esposo se acercó a mí, se quitó el condón, abrí la boca esperándolo, acabó una cantidad exorbitante de semen, sacó hasta la última gota que finalmente corrió por mi garganta.

Ninguno podía creer lo que había sucedido, nos vestimos rápidamente, salimos, el Garzón se nos quedó viendo a los tres, sospechaba en lo que andábamos, pagamos la cuenta y nos fuimos.

De vez en cuando Viña nos espera… y Tere también.

Autor: Ana.


10 comentarios

  • Helena

    Jajajaja que rico 👿👿

  • Helena

    Jajajaja que rico 👿👿

  • Joana

    Wow 😅😨😈

  • Gabriela Madrid

    me gusta esta propuesta 🤤el relato motiva a la creatividad de vivir este tipo de aventuras… estoy buscando a Teresa…😝

  • Gabriela Madrid

    me gusta esta propuesta 🤤el relato motiva a la creatividad de vivir este tipo de aventuras… estoy buscando a Teresa…😝

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